domingo, 20 de mayo de 2012

... El árbol de los deseos...

He tenido un sueño, he tenido una idea…

Y con ella he formado un deseo. O mejor dicho, he formado un árbol de los deseos. Con todos los deseos de los niños del mundo, ¿y por qué no? También los deseos de los adultos.

Deseos pequeños, grandes, fáciles, imposibles, alcanzables o inalcanzables… Pero simplemente deseos. Deseos llenos de esperanza y alegría, sueños con ganas de cumplirse y otros que desean que se hagan realidad.

Un árbol repleto de sueños, ilusiones, esperanzas, inquietudes y sonrisas. Y cada hoja de ese árbol, por pequeña que sea, es un deseo con ansias de hacerse realidad.

Pero detrás de ese sueño está aquella persona que ha puesto todas sus ilusiones y sus fuerzas en hacer realidad su sueño. Y esa perseverancia e ilusión hacen que ese sueño sea aun más grande, que poco a poco creamos que no es solo un simple deseo, no es solo una fantasía inalcanzable.

Es más que eso, es una fuerza que nos impulsa a seguir adelante. Una fuerza llena de esperanza, de ilusión que nos empuja a hacer ese sueño realidad.


He tenido un sueño, he tenido una idea…

Plantaré ese árbol lleno de deseos y sueños, de pequeños y jóvenes, de adultos y mayores. Y lo colocaré en medio de la plaza, para que se alimente de la risa de los niños y la sonrisa de los grandes. Para que todos vayamos sembrando en él más deseos y sueños. Y día a día reguemos ese árbol con una pizca de esperanza, ilusión y fe.

He tenido un sueño, he tenido una idea…

Voy a plantar mi sueño y lo cuidaré día a día para hacerlo realidad.


martes, 10 de abril de 2012

...El precio de la felicidad...

Como esa estrella que brilla en lo alto de un cielo tan oscuro y que ilumina tus ojos con solo contemplarla. Como esa gota de agua que, pequeña e indefensa; corre hasta su meta. Como las nubes blancas que llevan su rumbo hacia algún lugar donde les indique el viento.

Como ese gran arcoíris que alumbra el cielo con su multitud de colores y que desprende una alegría difícil de perder. Como aquel nido en lo alto del árbol en el cual un pequeño polluelo pía buscando el calor de su dulce madre.



Como todas esas pequeñas cosas que nos rodean, nos hacen sentirnos bien y que sin darnos cuenta hacen que en nuestro rostro se dibuje una pequeña sonrisa. Y es que esas pequeñas sonrisas son las que nos transmiten la verdadera felicidad. Esos pequeños momentos que día a día vivimos, pasan ante nosotros sin darnos cuenta.

Como la felicidad que desprende contemplar la verdadera belleza de la naturaleza, el precioso sonido del silencio o escuchar como el viento nos susurra al oído su verdadero rumbo.


Como la alegría que nos transmiten nuestros ojos al observar los diferentes colores del paisaje; los verdes campos, el amarillo del trigo, el azul del inmenso cielo. Y ¿por qué no?, averiguar los colores del viento que se mezclan con su brisa y desprenden un aroma a naturaleza.


Y con todo esto hallar la felicidad y la calma que tantas personas ansiamos alcanzar. Llenar tu corazón de pequeños pero inmensos momentos que hagan que, cada día, tu alma esté llena de luz y felicidad.



Porque solo así conseguiremos la paz con nosotros mismos, solo así lograremos sentirnos felices con los que nos rodean y con nuestras circunstancias. Solo así contemplaremos la vida de un punto más positivo, agradable y fácil.


Y es que debemos desengañarnos, la felicidad no podemos comprarla con dinero ni con grandes cosas materiales que satisfagan nuestros deseos. La felicidad la encontramos en nosotros mismos, cuando nuestros pensamientos son positivos y conseguimos valorar la sencillez y simpleza de los pequeños momentos.


Porque quizás la felicidad tenga un precio, pero la fijación de ese precio depende de nosotros.


Por lo tanto, debemos aprender que ser felices está en nuestras manos.

domingo, 25 de marzo de 2012

Sueños rotos

Respiras un aire tranquilo tan aromático y agradable que te produce un escalofrío que recorre todo tu cuerpo. Observas ese cielo azul que termina juntándose con ese horizonte de agua. Ese olor a mar salado y a olas rompiéndose en la orilla y chocándose con el acantilado. El ruido del vaivén de las olas, el ruido de la fuerza del mar, el cantar de los pájaros, pero sobre todo el ruido del silencio te calman hasta sentir una tranquilidad completa en tu cuerpo. Y cierras los ojos porque esos momentos felices no están hechos para captarlos con la vista. Cierras los ojos y disfrutas de esa calma, disfrutas de ese momento de relax que después de tanto tiempo pareces tener y has logrado conseguir. El sol calienta tu cuerpo bañando tu piel con un color más oscuro. Y el calor de los rayos de sol en tu cuerpo te relaja aun más.




De repente oyes tu nombre a lo lejos, el cual cada vez se escucha más cerca. Abres los ojos y te incorporas en la toalla en la que estabas tumbada al lado de la sombrilla. No ves a nadie, solo estás tú en esa gran playa. Tú, tu sombrilla y tu toalla. Miras a un lado y miras al otro y no hay nadie. Vuelves a recuperar ese estado de calma y relajación que habías logrado con solo escuchar los sonidos del mar. Pero de repente, otra vez tú nombre y está vez mucho más cerca. Te sobresaltas y ves una figura desconocida a tu lado. No logras ver sus rostro pero te das cuenta que te tiene atada de la cintura. Y sin decir una palabra poco a poco va tirando de ti hasta alejarte de ese sitio maravilloso, de tu toalla, de tu sombrilla. Incluso te aleja de los sonidos del mar y de las vistas tan maravillosas en el horizonte. Te arrastra poco a poco con esa cuerda y cuando quieres darte cuenta, tus pies no pisan arena, no pisan nada. Se encuentran en un vacío total el cual te absorbe hasta caer. Y te encuentras cayendo en un inmenso agujero negro, sin poder gritar, sin poder pedir ayuda. Y mientras caes piensas, “¿Quién ha podido alejarme de ese momento tan feliz que estaba viviendo?” Pero nadie te ayuda, sigues cayendo cada vez más despacio y con un dolor en el pecho que te ahoga progresivamente.


De repente se levanta sobresaltada de la cama. Suspira fuertemente con miedo, un suspiro fatídico.


- Solo ha sido un simple sueño- piensa.


Un sueño que para ella es un deseo. Un deseo, un sueño, una fantasía, una petición. Solo desea ese simple y maravilloso momento en el que pueda relajarse, disfrutar y desconectar de la rutina que le ahoga día a día. Una rutina que le ahoga tan fuertemente que la va matando. Va matando sus ganas de sentirse bien, sus ganas de vivir. Pero lo más importante, va matando su felicidad. Pero alguien le rompe ese deseo, alguien le impide cumplir ese sueño. Un sueño por el que quiere luchar, pero después de todo no se ve con las fuerzas necesarias para hacerlo. Porque al fin y al cabo, ¿cuál es el precio para alcanzar la felicidad?

jueves, 16 de febrero de 2012

...Tu juguete...

Comentan las estrellas
que te han visto jugando,
en el silencio de la noche
a solas, sin descanso.

Algo especial era tu juguete,
algo que te hace feliz y te entretiene,
preguntan las estrellas susurrando
que es lo que tus manos sostienen.

Y puede apreciarse algo blando
débil y tan frágil como el cristal,
ese era tu misterioso juguete,
que pronto tendría su final.

Un final trágico,
un juguete ensangrentado,
únicamente dañado
por un amor engañado.

Ese fue tu juguete,
un corazón latiendo
que en tus manos dejé
para alimentar queriendo.

Y esperé a que lo cuidaras
confié en que me amabas,
y cuando quise darme cuenta
mi corazón destrozabas.

Y ahora ahí te has quedado
jugando en la noche,
mientras las estrellas te observan
con tu juguete como derroche.

Ya no hay vuelta atrás
mi corazón ya no late,
y con ello mi alma
que ha muerto por amarte.

¿De qué me sirvió?
Te entregué mi corazón
¿Por qué lo hice?
Muy sencillo, por pasión.

Un hermoso deseo
una rota pasión,
un corazón roto
por un alma sin corazón.

Y es así señores,
como se destruye el amor,
tratandolo como un juguete
sin ninguna compasión.


Un corazón que no latirá jamás,
ya no sirve el arrepentimiento
ahora solo queda el dolor
por ese gran sentimiento.

No volveré a entregarte
mi corazón como una loca,
ni volveré a caer rendida
por unos besos de tu boca.

Y como una estrella estoy,
observandote desde el cielo
viendo como sigues jugando
con mi corazón sin recelo.

Una vez me prometiste
"tu siempre serás mi estrella"
pero ahora mi estrella se apaga
porque decidiste amarla a ella.

miércoles, 1 de febrero de 2012

BOOKTRAILER DE "VIDA SIN LUZ"

Pues sí amigos, como podeis ver en el titulo, por fin llega el deseado booktrailer de nuestra novela "Vida sin luz". Y digo nuestra para quien no lo sepa, "Vida sin luz" la estamos escribiendo Beatriz Iglesias y yo (Cristina Jiménez). En el blog teneis hasta el capitulo 24 creo subido, no subimos más pues estamos terminandola de redactar para poder publicarla dentro de poco.
Por ello para calmaros esa sed y esas ganas de ver la novela entera, os traemos el grandioso booktrailer de la novela.
Espero que disfruteis con él y se os ponga la carne de gallina como a mi se me puso al verlo.
Por cierto, tengo que decir que todo ha sido idea de Bea y sin ella este booktrailer no existiria. Muchas gracias Bea!


Si teneis alguna pregunta podeis dejarla en vuestro comentario ;) Gracias =)

...Un corazón roto por un alma sin corazón...

Aquella tristeza le mataba por dentro, era un dolor tan grande en el pecho que le costaba incluso respirar correctamente. Aun no podía creerse lo que había pasado, no entendía como de la noche a la mañana había cambiado su vida por completo. Era como querer sonreír pero no tener ni un mínimo de fuerzas ni ganas para hacerlo. Como querer gritar en medio del silencio toda esa rabia acumulada dentro de él. Miles de preguntas le aturdían la mente durante esos días. Preguntas sin ninguna respuesta, sin ningún por qué. Aquel muchacho se encontraba dentro de tanta duda que no sabía cuál era la manera de salir de ese agujero vacio lleno de dolor y rabia. Un agujero en el que había caído y ahora le resultaba tan difícil salir… Un agujero profundo, lleno de tristeza, de sufrimiento, de heridas y de lágrimas. De dudas, de impotencia y de rabia.


Era una sensación extraña que se apoderaba de todo su ser, como cuando sientes dolor y no puedes llorar. Sentado en el sofá volvía de nuevo a mirar su foto por décima vez. Se había aprendido todo su rostro de memoria, había empapado aquella foto con alguna que otra lágrima caída desde su tierna mejilla. Había imaginado y había recordado aquel momento tan esplendido en que se realizó la fotografía. Una tarde preciosa a su lado, un sentimiento a flor de piel que despertaba dentro de él poco a poco. Pero ahora todo había cambiado. Sentía su vida como un erial, como esa flor que se deshoja lentamente hasta que su último pétalo cae vencido hacia el suelo. No podía evitarlo, su corazón estaba destrozado y con ello su alma entera había sido herida.


Pero entonces, como si de una dulce voz se tratara, como si su ángel interior le ayudara, una débil voz procedente de su mente le hizo reaccionar. Le hizo darse cuenta del error que estaba cometiendo. Sabía que no debía seguir en aquella situación, ni lamentarse por un hecho del cual él no podía controlar, ni frustrarse porque las cosas no salieran como él esperaba. Debía escuchar bien el consejo de aquellas personas que le querían. De ellas sabía que iba a contar con todo su apoyo, que no se equivocaban cuando le mostraban ánimos para superar aquella caída. Sabía que realmente no estaba solo pues tenía a todos esos espejos del alma que repararían, con ayuda del tiempo, lentamente su alma.


Volvió a mirar la foto por última vez, se armó de valor y suspiró fuertemente.


-   Quiero ser feliz pero sobre todo, quiero ser feliz sin pensar en ti.


Ella fue su ilusión, pero sabía que a partir de ese día la olvidaría sin temor.


Y después de todo esto se preguntaba ¿cómo podría olvidar? ¿Qué debía hacer para continuar sin recordar aquella caída en ese maldito agujero? ¿Realmente podría encontrar la manera de salir de ese fondo oscuro?


Y es que no encontraba respuestas, se hundía pensando que jamás podría revivir su alma, ni tapar esos agujeros que aquella caída le había producido a su débil corazón. Porque sabía que unas simples tiritas no curarían esas grandes cicatrices.


Pero lo que él en ese momento desconocía es que había una manera de salir de aquel agujero. Quizás no del todo sencilla, pero tampoco imposible. Y es que las palabras tiempo y olvido iban a ser sus mejores amigas para poder superar aquel mal trance, para alcanzar las fuerzas necesarias y salir de esa trampa en la que había caído. Y no solo el tiempo le ayudaría a olvidar, sino que de la mano de esas personas tan importantes para él podría asomar la cabeza poco a poco, podría ver la luz de nuevo entre tanta oscuridad, podría sonreír por fin entre tantas lágrimas derrochadas.


En general, conseguiría lo que en un principio le parecía totalmente imposible después de aquel desengaño y abandono.


Y es que su corazón aun podía volverse a enamorar.


lunes, 23 de enero de 2012

...Ella...

Dulce, muy dulce. Libre y sencilla como ella sola saber ser. Espontánea y risueña son adjetivos que la caracterizan. Única y especial porque nadie habrá como ella. Especial incluso con su nombre y su solidaridad. Única por su ternura y el cariño que desprende a través de esa pequeña pero maravillosa sonrisa.



Una sonrisa llena de alegría, acompañada de un brillo particular en esos ojos color esmeralda. Ojos que desprenden una mirada sincera, de esas que salen del alma; o mejor dicho, del corazón.


Sí, de ese pequeño corazoncito cargado de bondad que la caracteriza como persona, lleno de sentimientos que la hacen grande. Grande como persona, por su grande corazón.



Una persona que te enseña tantas cosas como estrellas hay en el cielo. Y es que realmente aprendes grandes cosas a su lado.


Tiene ese silencio tan mago, quizás molesto al principio pero le da un toque de misterio que la hace tímida y hermosa a la vez. Es como esa hermana pequeña que te encantaría tener, a la que te sale del alma brindarle protección, cuidado y amor.


Con un abrazo que te regale puedes sentirte tan grande como el cielo, tan alto como las nubes, tan afortunada como jamás antes te habías sentido. Afortunada no por el dinero, no por grandes cosas materiales. Simplemente, afortunada por tenerla, por haber conseguido su amistad.


Y es que no hay palabras para describirla, porque toda palabra queda pequeña, porque vuelan más allá de las nubes, allí donde se cuela el murmuro del viento.


Solamente desearía un regalo para ser feliz. No un regalo común, algo especial; no material que el dinero pueda comprar. Un regalo invisible, invisible para el necio y el ignorante. Sencillo y hermoso. Pequeño pero grande a la vez. Sí, ese es. Mi regalo más grande.


Ella, su amistad.