viernes, 20 de mayo de 2011

...LA PRINCESA Y EL PICAPEDRERO...

Había una vez, en un reino muy pero que muy lejano, en lo alto de un pueblo, un gran castillo. En él habitaban el rey de ese pueblo y su hija la princesa María.



Un buen día el rey hablaba tranquilamente con su hija:


- María, hija mía, yo creo que ya te has hecho mayor, ya tienes una edad propia para casarte y poder ser reina antes de que yo muera. Así que dime con quien desearíais casaros hija mía- le comentó el rey a su hija.


- Pues la verdad papá es que yo llevo un tiempo ya enamorada del picapedrero del pueblo y es con él con quien quiero casarme.


- ¿Con el picapedrero?- preguntó el rey extrañado con cara rara- No no hija, yo no puedo dejar que te cases con un simple picapedrero. Tú debes casarte con alguien importante, poderoso y de alta clase, no puede ser un cualquiera.


- Pero papa yo…- reprochó la princesa.


- No hay más que hablar, ahora mismo voy en busca del señor más poderoso de este reino.


Y así fue como el rey empezó su camino. Pensó que el señor más poderoso de toda la tierra sería el sol, y que era el que mejor protegería a su hija. Así que se encaminó hacía el sol y cuando llego habló con él:


- Buenos días señor sol. Venía a comunicarle que quiero casar a mi hija con el señor más poderoso de la tierra, y bueno yo estoy seguro que usted el sol es el más poderoso de todos, pues puede calentar a todo el mundo desde ahí arriba- le informó el rey.


- Pues así es alteza, lleva usted toda la razón, yo soy muy poderoso, y de echo me encantaría poder casarme con su bella hija. Pero me temo que yo no soy el más poderoso de todos porqué yo puedo salir todos los días, pero a veces las nubes me tapan y no me dejan desprender todo mi brillo y mi calor.


- Mmm…- se paró a pensar- Pues entonces llevas razón, las nubes son más poderosas.


El rey, pensando que las nubes eran las más poderosas de la tierra, se dirigió a hablar con ellas y cuando llegó les dijo así:


- Buenos días señoras nubes. Vengo a decirles que quiero casar a mi hija con el más poderoso de la tierra y yo estoy seguro que ustedes las nubes son las más poderosas aún que el sol porque lográis taparlo.- añadió el rey.


- Pues sí, así es alteza. Nosotras podemos tapar al sol cuando salimos, pero no por ello somos las más poderosas de la tierra. Hay alguien más poderoso aún que nosotras porque cuando las nubes salimos el viento nos arrastra donde el quiera, entonces dependemos de él.


- Vaya- pensó frotándose el mentón- pues entonces el viento es más poderoso.


Así que, el rey decidido se fue a hablar con el más poderoso de la tierra, el viento. Y cuando llegó le dijo así:


- Buenos días señor viento. Vengo a comentarle que quiero casar a mi hija; la princesa, con el señor más poderoso de la tierra y las nubes me han dicho que usted es más poderoso que ellas porque puede arrastrarlas, ¿no es así?- dijo el rey.


- Sí si, así es alteza, yo soy más poderoso que ellas pues las arrastro con mi furia y mi fuerza donde quiera. Pero en realidad no soy el más poderoso de la tierra porque yo no puedo pasar siempre por donde quiera, las montañas tan altas a veces me lo impiden. Por eso ellas son más poderosas que yo.


- Pues sí, entonces las montañas son más poderosas.


El rey, ya un poco cansado, se dirigió a hablar con la montaña ya que era la más poderosa para poder casarse con su bella hija María, la princesa. Y una vez tenía a la montaña delante, le dijo:


- Buenos días señora montaña. Estoy aquí para proponerle si quiere usted casarse con mi hija, pues estoy buscando al señor más poderoso de la tierra y el viento me ha dicho que tu eres más poderosa que él porque le impides pasar. ¿Eso es cierto?- preguntó el rey.


- Por supuesto, eso es verdad. Lo que pasa que, siento decirle que no me casaré con su hija, porque realmente yo no soy la más poderosa de la tierra. Veréis alteza, yo ya estoy algo mayor y tengo a un gusanito que me está comiendo poco a poco por dentro. Yo ya no sirvo de mucho.


- Entonces el gusanito que la esta comiendo por dentro a esta montaña, será el más poderoso de todos- pensó muy convencido.


Y así fue como el rey se dirigió hacia el interior de esa montaña. Después de atravesar muchos túneles llegó hasta donde se encontraba aquel gusanito que verdaderamente se estaba comiendo el interior de aquella montaña.


¿Y os podéis imaginar quien era aquel gusanito tan poderoso que le quitaba la vida poco a poco a la montaña?


Pues aquel gusanito era el picapedrero del pueblo. Un simple hombre, que no era rico y tampoco poderoso, pero que con su humildad y su trabajo se ganaba el pan de cada día.


Y así fue como el rey quedó convencido de que aquel picapedrero era el hombre más poderoso para casarlo con su hija.


La princesa al conocer la noticia se alegró muchísimo de que pudiera casarse con quien ella quería desde el principio.




Y desde aquel día, la princesa pudo elegir libremente en todas sus decisiones. Se casó con su querido picapedrero. ¡Y vivieron felices y comieron perdices!


Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

3 comentarios:

  1. me encanta *.* quiero mas cuentos =))

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  2. Pero que profe mas mona serás!!!! Me ha encantado el cuento!!!! Y kuando subas mas.. avisame!!! Me encanta y es un cuento típiko de k el rey no kiera casar a la princesa con kien ella desea, pero bueno, el final feliz es lo k kuenta!!! teQQQQQQQQQQQQQQQQQ princesita mia :D

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  3. vaya una memez de cuento! Había escuchado cuentos cursis y rancios pero este realmente se lleva la palma. Decididamente hay gente que cuando coje un lapiz, se le debería caer la mano...

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