miércoles, 9 de noviembre de 2011

Su verdadero espejo

Como cada mañana veía su rostro reflejado en aquel pequeño espejo, con sus ojos cansados y entreabiertos pidiendo unas horas más de sueño. Debía ducharse y prepararse para volver a la rutina e ir a clase como todos los días.


Ensimismado en su reflejo pasaba su mano derecha por su rostro y sus pensamientos en esos momentos le invadían la mente.



No se sentía a gusto con su físico, quizás si con su cuerpo pero no con su rostro. Realmente no encontraba esa belleza exterior de la que le hablaba tanta gente.


¿Dónde?- se repetía una y otra vez- No sé por qué me mienten.


Sin embargo, aquel espejo colocado en su pequeño cuarto de baño, no le dejaba ver esa belleza interna que poseía, algo que él parecía haber olvidado.


No, no podía ver eso. Tampoco se reflejaba lo humilde y simpático que era. Ni si quiera dejaba vislumbrar su talento y perseverancia, su constancia y su sencillez como persona.


Pero aunque no pudiera ver esa belleza en ese miserable espejo al que él llamaba, había gente que se lo transmitía de mejor manera.


Gente que realmente le apreciaban, le querían y le admiraban como persona. Personas que tenía ahí a su lado y le demostraban lo importante que resultaba él en sus vidas.


Le hacían ver la verdadera belleza de su persona, incluso ellos le veían hermoso pues esa ternura en su mirada y ese brillo en sus ojos resplandecía por encima de todo en su rostro.


Quizás aquel pequeño pero grande muchacho debía aprender a valorarse como persona. Quizás debía aprender que la verdadera belleza y la más importante está en el corazón y eso es lo que nos define como personas.


Y yo ahora a esa gran persona le escribo estas líneas para hacerle ver que ese espejo en el que anda descubriendo su belleza cada mañana realmente le engaña. Debe dejar de engañarse y descubrir su verdadera valía.


Y es que no hay solo uno, ni dos, ni tres.


Porque los verdaderos espejos son esas personas que tanto le respetan, le quieren y le admiran. Aquellas personas importantes que le aprecian y le valoran. Ellas, las que estarán cerca cuando más lo necesite, que no se cansarán de repetirle la grandeza de su alma y su corazón.


Y entonces recuerda a una persona, alguien realmente importante. Aquel que siempre estaba a su lado cuando apenas aprendió a andar, el que le enseñó a dar unas simples patadas a un balón. Alguien a quien añora y quiere tanto a la vez. El que le enseñó tanto y le ayudo en sus peores momentos. Su gran espejo del alma que le mostraba cada día lo brillante que era. Si, ese era él. Su figura de apego durante la infancia.


Sonríe y a la vez le recuerda. Realmente pierde el tiempo mirándose en aquel espejo colgado en la pared, porque se da cuenta que tiene espejos mejores donde reflejarse todos los días, a su lado. Pero el más importante, aquel que le vigila desde arriba, porque aunque no pueda verlo, sabe lo que en esos momentos pensaría sobre su hijo. Simplemente él. Su padre.

2 comentarios:

  1. Ya te dije mi opinión. Está muy bien, y quieres transmitir lo importante que es sentirse agusto con uno mismo interiormente ;) Un besito guapa!

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  2. Hola,precioas letras van desnudando lentamente la suplicante belleza de este blog, si te va la palabra elegida, la poesía te invito al mio,será un placer,es,
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen día, besos reales...

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