viernes, 13 de junio de 2014

...Era...


Era su arcoíris después de la tormenta. Era su sol y su luna. 
Era el brillo de sus ojos castaños y era ese hoyuelo  en sus labios cuando sonreía.

Era su ídolo en secreto, pero también era su amor en silencio. Era belleza y ternura, era inteligencia y sabiduría. Era un nudo en la garganta y a la vez un revoloteo de mil mariposas en su estómago.

Era como el abrazo de su madre, era como el susurro del viento. Era como la protección de su extrañado padre, era como una mano que la guiaba en el camino.

Y es que él era único para ella, él era miles de sensaciones nuevas que jamás había sentido. Él era todo eso que le faltaba y que nunca había tenido. Él era su luz en medio de tanta oscuridad y él era aquel muchacho que solo con sus palabras, su sonrisa y su mirada logró sacar del laberinto de espinas a aquella joven perdida.

Tantas cosas era, que solo recuerda una cosa bien clara. Él era su sueño desde niña hecho por fin realidad.

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